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Diferencia entre fenómeno natural y desastre

Hace casi un año (Correo, 4.MAR.2016) la portada de este diario alertaba “37 mil afectados”. En Tumbes: 3 mil viviendas dañadas por las inundaciones, en Pampas de Hospital: cuatro los caseríos aislados; Casitas: se activaron tres quebradas. En total más de 400 las hectáreas de banano y arroz que se vieron perjudicadas. Las peores lluvias fueron las del 23 y 24 de febrero, que superaron las 10 horas.

Por ese entonces el gobernador lamentaba no poder acceder a la maquinaria pesada del Ministerio de Vivienda y el alcalde provincial de Tumbes celebraba un pomposo carnaval, financiado, según señaló en un programa televisivo, por la empresa privada, sin ninguna rendición de cuenta, hasta donde podemos recordar.

En esta columna nos preguntábamos “¿Cuánto costó el carnaval?”. Nos resultaba “difícil comprender el sentido de esta actividad en una coyuntura política e institucional difícil”. Decenas de familias necesitaban calaminas; las calles drenajes pluviales urgentes.

Ha pasado casi un año y todo parece un dejavú. Los servicios básicos como el agua y el alcantarillado colapsaron (lo volverán a hacer), el dengue y la chikungunya amenazan otra vez y nuestro hospital no da la talla. Si las acciones que se adoptaron para mitigar los daños, fueron inútiles; si las obras ejecutadas no sirvieron para nada; si las labores de prevención para este año fueron escasas o simplemente no se hicieron… es discutible.

Lo que no admite discusión es la diferencia entre fenómeno natural y desastre. Las lluvias y el dengue en estas épocas son (y serán siempre) un fenómeno natural; mientras que la actuación de las instituciones, que han permitido que nuevamente esto se repita, es el desastre.


Texto publicado en Diario Correo Tumbes (15.FEB.2017).

MC.
MC.

Nací en #Tumbes, una región pequeña que cabe en el corazón. Convencido: el mundo puede ser un lugar mejor